Semana Santa de Carcabuey: “Viernes Santo” (Nazareno de Carcabuey)

“La hermandad del Nazareno de Carcabuey la más antigua de nuestra Semana Santa, aún conserva el “Consejito” una de nuestras tradiciones más conocidas”.

Una de las imágenes más típicas de nuestra Semana Santa, se da el Viernes Santo, el “Consejito” y la subida a la ermita del Calvario por parte del Nazareno de Carcabuey. No te lo puedes perder, la hermandad conserva esta tradición desde tiempos inmemoriales.

Nos encontramos ante la hermandad más antigua de nuestra Semana Grande, constituida el 9 de enero de 1653, con un reglamento de diecisiete puntos y una estructura organizativa formada por dos alcaldes, un mayordomo, un notario, seis seises (niños cantores) y un muñidor. Las cuotas a pagar eran de medio ducado y medio real, y la procesión salía a las seis de la mañana desde San Marcos a la parroquia, con una Virgen y un San Juan.

La solemnidad y el rigor eran la seña de identidad, con curas cantando durante el recorrido, y dos filas de penitentes en riguroso silencio, solo roto por el rezo del rosario. Túnica morada ceñida, soga de esparto al cuello y cruz de madera de dos varas y media, era el hábito de los penitentes.

En el siglo XIX, se produce una modificación de los estatutos para atender los gastos ocasionados por el mal estado de la túnica del Nazareno de Carcabuey y demás enseres de la hermandad. Se fija una nueva estructura con un presidente mayordomo, un vice mayordomo tesorero, un secretario, y varios hermanos oficiales que pagan una cuota de seis reales mensuales, frente a los cuatro que pagan los que no ostentan ningún cargo, eran cuotas cobradas a domicilio, y los cargos se elegían cada año el segundo domingo del mes de marzo.

Fue este un siglo con multitud de gastos, pero el más importante, sería los trece mil reales, que cobró una afamada costurera de Luque por la confección de una túnica morada de dieciocho varas valencianas de terciopelo y el cordón de oro fino, que costó mil quinientos más.

Fue en 1886, cuando la llegada de la túnica fue un gran acontecimiento, con la celebración de fiestas religiosas, e incluso la salida al Parador de la banda de música para su recepción.  El Nazareno la lució sobre unas andas antiguas restauradas para la ocasión, a la vez que una cruz, y al día siguiente hubo función religiosa amenizada por reconocidos cantores.

Cambia entonces el recorrido de la procesión, que sale ya desde la parroquia hacía el calvario, precedida por un personaje de peculiar vestimenta que va tocando el tambor, los penitente vestían de negro con una especie de turbante sobre la cabeza, y llevaban grilletes y cadenas que arrastraban por las calles de Carcabuey. Al final del cortejo un grupo de figuras bíblicas, con distintos símbolos y personajes con caretas acompañaban a la procesión.

Será en 1907 cuando se realice la compra de unas andas neogóticas fabricadas en Valencia, que llegan a Cabra por tren y son transportadas a Carcabuey por cincuenta pesetas, estas andas, son las que utiliza en la actualidad la Verónica.

Una época de dificultades económicas obligará a la hermandad a realizar numerosas rifas, como la de un becerro comprado en Priego, y que un paisano paseó por el pueblo a cambio de veintisiete reales, y que no tocó a nadie, siendo posteriormente vendido al carnicero Luis Garrido.

En 1916 la hermandad entra en crisis y será Ines Serrano Lozano, que será la que se encargue de llevar las riendas de la hermandad, tras la muerte de su marido Francisco Cubero Solís, algo que era contrario a las normas canónicas de la época y que se alargaría durante ocho años.

En 1925 la crisis reflejada en las actas por la falta de donativos aportados por los fieles, se traduce en la llegada al frente de la hermandad de la familia Ayerbe que se alargará en el tiempo llegando a ser el último Hermano Mayor de esta estirpe, Joaquín Ayerbe Serrano, allá por los años sesenta.

Varios Hermanos Mayores ostentaran el cargo, como Ventura Benítez Soria, Eduardo Pérez Cabezuelo o Antoñito Muñoz, que al ser un importante empresario hizo que muchos se incorporaran a la Semana Santa de Carcabuey, quizás con la intención de conseguir trabajo, y hasta hubo un grupo de romanos, imitadores de los armados de la Macarena.

Cada vez hacían falta más costaleros, ya que se produjo la llegada de unas nuevas andas procedentes de Granada, y que estaban concebidas para procesionar por dentro, fueron pagadas por Doña Triburcia, y hubo que adaptarlas para llevarlas a varal.

Rafael Montes Ballesteros, será el Hermano Mayor durante la década de los ochenta, reorganizó la hermandad con multitud de jóvenes a los que dio libertad de actuación. Rafalín es elegido en una reunión en el Bar de Curro, sin ni siquiera estar presente, y aceptó sin más remedio.

Una época de imparable crecimiento se vive en la Semana Santa, con costaleros organizados y penitentes con túnica, e incluso durante unos años el Nazareno de Carcabuey sale el Jueves Santo, despojado de sus vestiduras y atado a una columna. Aunque esta participación duró poco debido a lo complicado del cambio del Nazareno de Carcabuey para la procesión del Viernes Santo.

Surge la necesidad de acompañamiento musical, tras la desaparición de la banda de la Cabalgata, y comienzan a gestarse las diferentes bandas de cada hermandad. Durante estos años Juan García Secilla con la ayuda de su esposa y otros miembros jóvenes pasan tener un papel importante en la tarea de engrandecer el Viernes Santo en Carcabuey.

Tras unos años de duro trabajo por parte de todas estas familias, surge la necesidad en el año 2007 de adquirir una Virgen para acompañar a Jesús al calvario en el tradicional “Consejito”, ya que la Hermandad de los Dolores, no puede seguir con ese cometido tras haber incorporado un nuevo día más a la Semana Santa de Carcabuey, con la salida de Cautivo el Martes Santo.

La imagen elegida es del artista lucentino Antonio Ortega Lozano, y es adquirida por la Agrupación de Cofradías junto con los donativos populares. Por lo tanto, se necesitan nuevas andas, ajuar para la Virgen, y más costaleros. Esto provocará ciertas rencillas en el seno de la hermandad, que convoca unas elecciones a las que el obispado incluso envía un notario para velar por su correcta celebración, y en las que Juan, es reelegido Hermano Mayor, hasta 2012 año en el que decide dejarlo definitivamente tras más de veinte años.

Sería una mujer, Dulce Nombre Gutiérrez Portela, como en aquellos años difíciles del siglo XX, la encargada de lidiar con los nuevos tiempos y necesidades de la hermandad. Aunque el Nazareno fiel a su cita, tras superar las dificultades para atravesar el estrecho arco de la parroquia, como hace cientos de años seguiría procesionando hacía el Calvario para dejarnos la estampa del “Consejito”, esa costumbre heredada de nuestros antepasados, y que felizmente seguimos conservando.

El recientemente elegido Juan García Camacho, que será también pregonero de la Semana Santa de Carcabuey 2017, estrenará también su cargo como Hermano Mayor en la difícil tarea de seguir con las enseñanzas de su padre durante esos veinte años al frente de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carcabuey, que una vez más nos dejará esas estampas de un Viernes Santo luminoso en el que la silueta del Castillo lo acompañara en su subida por las veredas del Calvario.

En la noche del Viernes Santo, Nuestro Padre Jesús Nazareno de Carcabuey cede su sitio en las andas granadinas anteriormente mencionadas, a un Cristo yacente, articulado del siglo XVIII portado por costaleros enlutados y con guantes blancos, como ya hicieran aquellos que en el siglo XIX los acompañaban escoltados por cuatro militares sobre caballos blancos.

Con esta procesión designada como oficial, la Semana Santa de Carcabuey llega a su fin, y esta hermandad histórica, que ha sufrido el paso de los años, para poner en la calle tres pasos, un buen número de penitentes y su Agrupación Musical, seguirá luchando para que se cumplan las tradiciones y los que cada años nos visitan disfruten de la forma de vivir la Semana Santa de Carcabuey como solo aquí sabemos hacerlo.

 

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