Te toca La Oca | Heladería-Cafetería en Carcabuey

La hostelería de Carcabuey se enriquece con un local de delicioso diseño  y visita obligada.

De oca a oca y tiro porque me toca, esta frase, que ya he quedado como refrán, pertenece al juego de La Oca que a su vez fue la “cara b” del popular “Parchís” antes de que la llegada de los audiovisuales los relegarán al olvido. Pero ahora, en Carcabuey, lo que toca es ir a La Oca y sentir  que estás de suerte porque has caído en una  buena casilla  donde disfrutar de su cálida estancia.

¿Y POR QUÉ LA OCA?

En crisis se agudiza el ingenio y se valora más a los  emprendedores así que cualquier proyecto es bienvenido. Sabemos que el cambio  asusta pero para eso están los valientes, y eso hizo Mari Carmen García Oteros al iniciar esta aventura empresarial con la apertura de La Oca, local que no sólo solventa carencias y enriquece la oferta sino que marca tendencia con su diseño único.

EL PROYECTO

Carmen ideó un negoció y  eligió un lugar y local emblemático, el cruce de caminos de las calles principales y la Plaza Corta , que todavía se recuerda por el bar La Alúa pese a haber habido más de un negocio con posterioridad. Y después hizo lo más importante; contactó con su amigo el artista y diseñador de interiores Paco Tamajón quien, desde hace ya más de veinte años, es un asiduo colaborador de Carcabuey.

Paco le  expuso la idea, el  nombre y los primeros bocetos y Carmen los recibió con sorpresa, satisfacción y lógicas dudas. Una vez de acuerdo las dos partes, se sentaron los pilares del personal diseño de La Oca que es el delicioso fruto de la buena relación entre diseñador y cliente.

UN DISEÑO DE VANGUARDIA.

La Oca marca un antes y un después en la hostelería de Carcabuey porque nunca había existido un proyecto con concepto y personalidad donde, con una ejecución de calidad, se superara la línea de la decoración para sumergirse en el diseño de interiores.

Y ojala que éste sea el inicio de otros similares. Para ello no sería mala idea que el ayuntamiento proponga una línea de subvenciones para aquellos establecimientos que quieran modernizar su imagen y con ella la de Carcabuey como parte de su proyecto turístico.

Antes de opinar incluyo las palabras del diseñador sobre su obra: “Heladería – Cafetería La Oca, juego centenario muy relacionado con el Camino de Santiago,cargado de magia y leyendas con una imagen muy personal y enigmática y con una amplia simbología donde encontrar similitudes entre la propuesta y el propuestador. Se opta por materiales y colores claros y luminosos para contrarrestar la escasez de espacio.

 El espíritu del nombre estará presente por medio de una colección de juegos de la oca así como de distintos  dibujos y elementos  que ayuden a crear una atmosfera de serenidad y cultura muy relacionada con la filosofía de Mari Carmen. Tanto en el exterior (toldos de inspiración vintage)  como en el interior se busca un cierto aire urbanita y de progreso estético,muy en la línea de las reivindicaciones naturalistas y de desarrollo sostenible”.

Y SÍ, TAMBIÉN HAY MESAS.

Subiendo la calle del Pilar tan solo pensaba en tomar algo en una nueva y común heladería-cafetería. Sin embargo, me encontraría con un local de diseño nivel capital. Llegando a la esquina observé una banderola y unos toldos muy parisinos que me llamaron la atención y al doblar la misma, una coqueta señalética en madera, muy propia de un Parque Natural, me invitaba a entrar.

Entonces me dije, ¿Qué pasa aquí? En Carcabuey, nunca he visto nada parecido. Al mismo tiempo, dos ancianas, que se disponían a entrar, comentaban con incredulidad “igual ni hay mesas”.En ese momento, un aire calmado brotaba hacia la calle y me recibía enmarcado por una discreta y elegante fachada.

Al entrar, además de varias mesas,  mis sospechas se confirman, es un local acogedor, moderno, atractivo y luminoso y lleno de detalles decorativos que me entretuvieron un rato. Como bienvenida, una muy actual alfombra vinílica, que imita suelo hidráulico, y ya dentro una cálida tarima de madera que evoca a Galicia según el propio autor.El espacio interior no daba mucho juego así que dispone de una sala con varias mesas y una muy acogedora barra de madera a la derecha donde Mari Carmen atiende con placida y sencilla elegancia. El color blanco predomina y no sólo ilumina y amplia el espacio sino que  evoca frescor y el tipismo de la arquitectura tradicional andaluza. Sobre todo al fondo donde Paco, muy acertadamente, respeta y encala la pared de piedra del local anterior.

Pero  este imperio de lo níveo se rasga  varias veces por un lindo azul verdoso. Sobre todo, en la pared principal que sirve de telón de fondo para el acertado, entrañable y precioso logo de Lina Morales donde mamá oca es rodeada por sus crías en busca de alimento y calor quizás presagiando la calidez de trato que podemos esperar de la anfitriona. La oca, además  de animal sagrado,  benéfico y protector del hogar, es símbolo de sabiduría y no podemos esperar menos de nuestra concejala  que un local rebosante de arte y cultura.
El mobiliario combina tres tipos de sillas, tradicionales en la terraza y nórdicas e industriales (pero en blanco) en el interior, con varios modelos de mesas entre las que destaca una que nos recuerda a la de los bares de los 60 y 70. Respecto a la iluminación, junto al color blanco, hay dos luminarias de bombillas con cable trenzado que aportan calidez y tradición, una en el techo en forma de araña y  otra en  línea sobre la barra de madera  y que pende de una colaña.

En cuanto a elementos decorativos, estos siguen un discurso cálido y evocador. Además de los mencionados juegos y figuras de oca, podemos descubrir una bola del mundo que representa el discurso del espíritu universal, una botella de gaseosa “La Casera”como guiño a nuestra niñez, al hogar y al reciclaje de épocas aún recientes. También hay elementos vegetales y frutales que junto a algunos materiales redundan en lo natural. El local también se humaniza con el recurrido maniquí de pintor y otras figuras humanas.

Teniendo en cuenta el cliente y el diseñador un elemento destacado son los libros, por un lado los esculpidos como parte del movimiento de intervenciones escultóricas en libros y por otro pilas de libros con lector incluido y el icónico flexo de los 50/60. Y por supuesto, libros de consulta a modo de mini biblioteca en el alféizar de la ventana. Por último, y en un lugar destacado,  vemos  los lógicos dados que nos hablan del juego de la oca y de la suerte en la vida. Pena que Paco no pudo disponer de  esa gran alúa metálica que había en la fachada pues seguramente la hubiera incorporado como memoria del local.

Antes de salir del local el diseñador me regala su humor con un juego de palabras en el texto de los aseos y tengo la clara sensación de que un proyecto y un diseño tan interesante y de tal calidad merece un artículo que lo ponga en valor.

En definitiva, al blancor y a la calidez de los materiales naturales, propios del estilo nórdico tan de moda, Paco le ha sumado una idea y la personalidad del cliente y como resultado tenemos un local funcional pero con una atmosfera tan acogedora que rezuma  dulzura, frescor  y amor maternal.

APUESTA POR LA OCA.

Un agradable lugar para el desayuno o la sobremesa donde conversar, leer, consultar el ordenador y por supuesto tomar un buen helado o incluso echar una partida de juego de mesa. Y no sería de extrañar si la dueña le da un toque cultural con alguna actividad o evento. Y ojalá incorpore algo de salado y podamos también tomar un brunch (breakfast/lunch).

Por tanto, aplaudamos la valentía de la emprendedora por este sueño/aventura que ya cumple un año y agradezcamos al diseñador y a otros  amig@s que han colaborado desinteresadamente para que podamos gozar de este auténtico regalo. L@s carcabulenses deben estar orgullosos de tener un local de primera categoría donde sentirse como en casa. Y no olvidéis buscar  el misterioso azulejo granadino y sonreír al entrar al aseo.

Bien, vayamos a La Oca, fomentemos el boca a boca, y solos o en compañía, disfrutemos y compartamos cada  día pues mañana no sabemos en qué casilla caeremos.

Fran Montes Ramírez (Cartagena)

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