Semana Santa de Carcabuey: “Martes Santo Cautivo”

“Un Martes Santo de estilo sevillano, Nuestro Padre Jesús Cautivo de Carcabuey, y su particular forma de caminar que no te puedes perder”

Fue allá por el año 2003 cuando en la Semana Santa de Carcabuey irrumpe con fuerza la imagen del Cristo Cautivo sevillano, que procesiona desde entonces ese Martes Santo, en el seno de la Hermandad de los Dolores.

Originalmente José María Pérez Martos, el que fuera Hermano Mayor por aquel entonces. Tenía en mente la idea de que un Cristo acompañara a su Virgen el Jueves Santo, antes de su prematura pérdida en el año 2008. 

 

La historia de este Cristo con estilo sevillano, comienza cuando Pepe convence a los que serán los mecenas de dicha imagen. Uno de ellos muy vinculado a la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla, propone la idea de que sea un crucificado la imagen a tallar, pero ya que en Carcabuey ya había varios dos crucificados se desestima dicha idea.

Será en una visita a los talleres de Miguel Arjona Navarro, que estaba  tallando el nuevo San Juan Evangelista, cuando empieza a fraguarse la idea que terminará siendo afianzada tras los peculiares rezos de Ángelus. A los cuales Pepe acudía con su hijo Acisclo, y el cura D. Fernando Cruz Conde, y en el que mediaba un buen vino. Fue entonces cuando se tomó la decisión de que debido a la gran devoción en la provincia de Córdoba al Cristo de Medinaceli, lo que Carcabuey necesitaba era un Cautivo.

Jesús Cautivo, es una talla de cuerpo entero, con todos los detalles, con las mismas dimensiones antropométricas de la Sábana Santa. Un Cautivo con actitud de rendición justo antes del prendimiento, con una mano y un pie adelantados para que se efectúe el mismo. Sin corona ni cetro y realizado en madera de cedro policromada, cabe apreciar su boca entreabierta, y en cuyo labio inferior se puede apreciar una erupción fruto de la hematidrosis que Jesús padeció en el huerto de los olivos, y los dos bucles que forma su pelo a cada la do de la cara, como símbolo de su origen judío.

Fue en el año 2000 cuando se le encarga al escultor Augusto Morilla Delgado la realización de la talla, que se llevará a cabo en su taller castizo del barrio de Triana en Sevilla, por un precio de dos millones de pesetas sufragados por Manuel Serrano y Gloria Lora como mecenas de la imagen de Nuestro Padre Jesús Cautivo.

Tras su culminación el ocho de marzo de 2002 se le concede el permiso de veneración y en el 2003 se realiza una solemne ceremonia en la Iglesia de la Universidad de Sevilla, ante el Cristo de la Buena Muerte, con miembros de varias hermandades, y oficiada por D. Fernando Cruz Conde y el Padre Mozuelos, director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla.

El treinta y uno de marzo de 2003 llega a Carcabuey la imagen del Cautivo, que es recibido con la Iglesia Parroquial llena y una misa en la que todas la hermandades estarán representadas, profesores de arte, asociaciones y prensa,  y en la que participó la Agrupación Musical “Los Dolores”, que para el acto estrena uniformes.

Como anécdota el escultor, Augusto Morilla, tras el acto y al ser preguntado por la mirada del Cautivo, que es pintada y no compuesta por ojos de cristal como en otros casos, contestó que no lo sabía, que él solo se encerró un día en su taller y fue Dios quién la pintó, que él solo puso sus manos.

Sería un Martes Santo de 2003 cuando a las 21:15 de una noche lluviosa este Cristo que nació en Sevilla, paseara por primeras por las calles de Carcabuey, acompañado por su autor que quedó sorprendido al verlo bajar por la Calle Castillo y que tras la procesión se despidió de su obra de arte con lágrimas en los ojos.

Un trocito de Sevilla que llegaba a la Semana Santa de Carcabuey, luciendo una túnica granate en terciopelo de Lyon, confeccionada por manos expertas en los talleres de Esperanza Elena Caro, y donada por Dolores Serrano Funes, que también tuvo a bien donar un cordón como el de Jesús del Gran Poder, al que se le añadirían dos borlas por expreso deseo de la donante.

Como colofón Nuestro Padre Jesús Cautivo pasaría a tener un papel importante en la Semana Santa de Carcabuey, el Martes Santo, acompañado por el colectivo de las amas de casa de Carcabuey. Los colores de las túnicas y el cubre-rostros de los penitentes inspirados en la inseparable botellita azul de Pepe, mantendrían siempre en la memoria a unos de los “culpables” de tener esta obra de arte en Carcabuey.

Otro Martes Santo Cautivo más, la Semana Santa de Carcabuey tendrá de nuevo sabor a Sevilla, su Cristo Moreno que con esa enigmática mirada y bailando a ritmo de su Agrupación Musical volverá a derrochar belleza por las calles de nuestro pueblo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *