Un “Guggenheim” para Carcabuey

A veces, pasan trenes que debes coger. Ahora, tenemos una oportunidad histórica de conseguir la locomotora que convierta el Corazón de la Subbética en líder turístico.

El tren de la vida se ralentiza en Carcabuey y no queremos que se pare ante un paso a nivel y se cubra de carbonilla  viendo pasar su tren de la oportunidad. Por eso, porque su futuro está en juego, hay que ser sabios y saber buscar otro  destino.

Por tanto, es esencial el diseño y ejecución de un proyecto turístico y sociocultural en el solar de la plaza corta. Los carcabulenses tienen una oportunidad única para desmarcarse de la competencia  por medio de un Efecto Guggenheim con el que divisar que “La luz al final del túnel no es más que la luz de un tren que se acerca.” Robert Lowell.

Y para conseguirlo hacemos falta todos, el alcalde como jefe de estación, funcionarios como maquinistas, las administraciones públicas como caldera económica y el  pueblo como fogonero para mantener el calor a base de carbón. Y claro, un buen arquitecto que diseñe un edificio singular, contemporáneo y emblemático.

«Ningún hombre sabio o valiente se coloca en las vías de la historia y espera a que le pille el tren del futuro». Eisenhower (presidente de EEUU.)

LA PLAZA, CONCEPTO Y EVOLUCIÓN

Una plaza es un espacio urbano público descubierto con múltiples formas y tamaños. Las hay en todas las épocas y ciudades. Se las considera lugar de encuentro, salón urbano, el núcleo de toda población. A su alrededor, se levantan edificaciones representativas y simbólicas del poder religioso o político y recientemente cultural.

En ellas se concentran múltiples actividades sociales (lúdicas, festivas, deportivas), comerciales (mercado) culturales, religiosas y políticas. Y a menudo, se erigen monumentos o estatuas. En el mundo militar, “plaza” equivale a “ciudad” y es el origen de ciudades y  expresiones  como plaza fuerte. En el mundo taurino se usa “plaza” por plaza de toros.

Como evolución histórica, ya en la prehistoria las chozas se agrupaban en círculo. Más adelante, la ciudad clásica grecorromana otorgaba gran valor al ágora (griega) y al foro (romano). En cambio, los pueblos bárbaros no desarrollaron esta idea de espacio público.

La ciudad medieval era más cerrada e irregular, sobre todo la islámica, con espacios “de respeto” y el  zoco para el comercio. Con el  crecimiento de los burgos, fuera de las murallas, aparecen las plazas de mercado  y con el barroco se abren amplios espacios y se integra arquitectura, escultura, jardines y fuentes.

Los ensanches  del siglo XIX amplían la tipología, surgiendo el mercado cerrado y los espacios verdes. Y ya, en el XX, las plazas se saturan de transporte público y automóviles por lo que en la actualidad se vuelve a la peatonalización además de incorporar espacios infantiles.

“QUEDAMOS EN LA PLAZA  CORTA”

En cuanto a nuestra plaza corta, Antonio Luque nos ilustró acertadamente en el número de Marzo. La plaza, más bien, debe su origen al periodo romano a raíz de la confluencia de sus calles principales, cardo y decumano (Sta. Ana/ Majadilla)

Pero, realmente sólo tenemos datos del siglo XX. La plaza de mediados  de siglo, con su escultura central del Corazón de Jesús,  pasó a ser reformada, con poco acierto, en los 70. Y con mucho menos todavía, a principios de los 90 donde el resultado fue lo que, en mi primer artículo, llamé La Gasolinera. Después se ha dignificado bastante con modificaciones parciales, un olivo simbólico y fusión con la calle Castillo. Recientemente se ha ampliado y actualmente se incorporan aseos públicos.

La mayoría de los usos se mantienen y hasta se amplían pero con la demolición del edificio principal, incluido el bar Pedro, aunque se perdió vida social se inició una oportunidad histórica. Ya no se usa tanto la expresión quedamos en la plaza  así que, sirva el capítulo anterior para analizar lo que debe ser nuestra plaza  y el presente  para saber que  tenemos  la oportunidad de lograrlo y de paso recuperar dicha expresión local.

En el editorial de Marzo, y en relación a la conservación del paisaje urbano tradicional, se decía que Carcabuey no necesita un Guggenheim pero considero que lo que si necesita es un  Efecto Guggenheim o Carccaheim si así se acepta mejor.

PLAZA ANDÉN, ESTACIÓN GUGGENHEIM

Pues bien, para que la plaza corta tenga una vida larga necesitamos reanimarla y sobre todo convertirla en la locomotora del turismo. Para eso, disponemos del actual solar y de la opción de ampliarlo, aún más, con la compra de la siguiente vivienda en ruina.

Así pues, parece que los astros y planetas han confluido para brindar a Carcabuey esta oportunidad histórica por dos motivos. En primer lugar, muy pocos pueblos y ciudades tienen la opción de construir un edificio singular en plena plaza  histórica. Y, en segundo lugar, lo que en su momento fue una lucha de política interna por construir o no un teatro municipal, ahora se torna en beneficio. Y por qué, pues porque, gracias a que no se construyó, ahora se puede reflexionar mejor sobre qué tipo de sala multiusos se necesita.

En relación a la idoneidad del lugar, el equipo redactor del PGOU ha dado el visto bueno a un equipamiento sociocultural en la plaza tras una sugerencia de un servidor. Sabemos que Carcabuey está de cine y tenemos un escenario de lujo pero necesita un telón de fondo vital porque ahora es una plaza en fondo de saco cuyo frente escénico es más bien un telón de fondo virtual.

Tanto por  ubicación como por las características del solar, es la ubicación ideal para emplazar un proyecto sociocultural y turístico que singularice la oferta de turismo de eventos y complemente la propuesta del ayuntamiento del espacio para eventos masivos en los Trujales.

Pese a eso, sería ejemplar, realizar un plan estratégico de reordenación de equipamientos  de este tipo vía consenso político para garantizar su continuidad. De momento, una vez se tiene el beneplácito de los técnicos digamos, en términos ferroviarios, AVE Guggenheim.

 ¿Pero qué es el efecto Guggenheim?  Es el que sucedió en Bilbao tras el éxito, sin precedentes, de la ejecución del loco proyecto de hacer un gran museo de arquitectura singular en una ciudad industrial y contaminada que necesitaba un nuevo rumbo económico. 

Y ese es el efecto  que propongo en la plaza corta para que Carcabuey se suba al tren del turismo revitalizando su plaza/corazón a la vez que se muestre como verdadero Corazón de la Subbética. La plaza seria el andén de una estación, de arquitectura singular, que llevará a Carcabuey a un nuevo destino a través de un contenedor de contenidos que vuelva a llenar la plaza porque el paisaje lo hace el paisanaje y porque Donde no hay estación no para el tren.

DESTINO, CORAZÓN DE LA SUBBÉTICA

Tradicionalmente, Carcabuey se ha quejado de su ubicación aislada de las vías de comunicación. Pues bien, además de mejorarlas, hagamos lo contrario; Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma  va a la montaña. Construyamos una estaciónde parada y fonda obligada donde lleguen la mayoría de visitantes de la subbética. Y donde el vapor de esta locomotora sea la señal que atraiga más viajeros que turistas y que incluso se enamoren de este destino y se queden  pues aquí  no vamos “a todo tren” pero si “se lleva un buen tren de vida” y la vida es breve y de esta “nos vamos pitando”.

“No seas un pasajero más, sé maquinista de tu propio tren” Anxo Pérez

Francisco José Montes Ramírez (Cartagena)

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